Yo no hablo, mi
hermano dice palabras, palabras que dicen cosas, pero a mí no se me da bien. Yo
le miro y pienso, que aunque sea difícil para mí, puedo empezar por imitarlo.
Lo escucho con mucha atención, me voy a mi cuarto y ensayo las palabras que
dice mi hermano. Bueno eso es mucho decir, pero al menos digo una palabra, luego
digo otra y, me hace feliz. Y escucho a mi perro ladrar, y hasta eso me parece
bonito y, pienso que yo no voy a decir menos cosas que mi perro.
Yo puedo
comunicarme con mi hermano, casi nos miramos y ya nos entendemos, los gestos,
los movimientos y sobre todo las miradas. Mi madre a veces nos mira y sonríe, y
viene y me abraza. Si consigo que mi hermano me entienda me pongo súper
contenta. Creo que no hay nada mejor que una madre, y que un hermano, un padre
también. Yo sigo ensayando, sin que nadie me vea. Otra cosa que me hace feliz
es cuando escucho una música suave, y me pongo a danzar yo solo sin que nadie
me vea, entonces mi cuerpo no pesa, me muevo como si fuera un soplo de viento.
Pero tiene que ser bajita la música, porque el estruendo o ruidos muy fuertes,
es que se me rompe mi cabeza, pero si es suave, el ritmo se me mete dentro.
Seguiré trabajando
y, conseguiré todo lo que me proponga.
María
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