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Me encuentro en la distancia pasando aquellas hojas
de una vida lejana que jamás volverá.
Me encuentro en la agonía,
con la dulce congoja
de aquel amor que un día me deparó el azar;
y vivo enajenada por amargo contraste
de esta vida que tiemblo
al mirarla pasar.
y sueño con tus ojos desesperadamente
sueño con la delicia de tu boca al besar,
y sueño con el brillo de tus negras pupilas
clavándose en las mías, hablando sin hablar.
Deletreo una a una tus frases vehementes
y lloro más que nunca por no tenerte ya.
El tiempo indiferente que arrasa toda huella
te alejó de mí.
Muchas otras miradas clavarás en las tuyas,
repitiendo palabras que a solas pedirán
frases enardecidas, sed que reverberea.
Por eso escribo, escribo por este desenfreno,
que aquel hechizo, el tuyo, nos hizo encadenar.
Mi deseo vehemente envolverá la bruma;
mis canciones al alba solas se perderán.
Me pregunto mil veces
¿Qué hago yo sin tus besos
sin la plena alegría de aquel tan loco afán?
Me pregunto que fue de sueños imposibles;
me pregunto que hago sin tu dulce besar.
Me mantiene el recuerdo
de tu pulso y tu tacto,
tu rozar de cabello, tu tierno acariciar.
Un temblor que palpita, un delirio, una hoguera
se hicieron remembranza
por no tenerte ya.
María Roman

1 comentario:
Un poema de un gran amor, A lo mejor, el amor del que nunca hablo nuestra poeta de hoy.
Gran poeta y gran persona María Roman.
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