lunes, 23 de octubre de 2017

CUENTOS DE ALAN, IRENE, LUCAS Y DANIEL

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¿Sabéis que ya tengo cuatro años? Los he cumplido este mes. Por eso, porque ha sido mi cumpleaños empiezo yo la primera. El día diez de septiembre que era cuando los cumplía hicimos una fiesta en mi casa. Que yo quería hacerla en la playa, pero como de costumbre los mayores siempre ganan y decían que no podíamos ir a Segur. Pues la hicimos en mi casa con los abuelos, los yayos, también con los titos y primos. El primo Daniel de Lleida vino aunque es pequeñito todavía y se portó muy bien. Todavía no pudo jugar con mi primo Lucas Alan y yo que jugamos todo el rato. Es porque todavía no camina. Me hicieron muchos regalos, que a mí me gustan mucho los regalos, pero no sólo para mí, para todos me gustan.
En el cole también lo celebramos con todos los niños y niñas de mi clase: llevé dos tartas, me pusieron una corona y me cantaron cumpleaños feliz. Luego jugamos un rato.
Estamos haciendo mi hermano y yo un curso de natación, que yo ya sé nadar, pero dicen los papis que tengo que aprender mucho más. Así cuando vaya a la playa podré nadar mucho y será más divertido.
Ahora me tengo que ir porque nos vamos a Madrid con el papi y mi hermano; la mamá no viene porque tiene que trabajar. Siempre que llegamos a Madrid, los abuelos tienen lacasitos para nosotros y más chuches.

Irene

Estar en primero no es tan divertido. Es porque los niños gritan tanto que me van a dejar sordo y la profesora tiene que dar un puñetazo en la mesa para que se callen. Lo que pasa, es que nos han separado. La mitad nos hemos juntado con la otra clase y ellos son más trastos y los tienen que castigar. Además, mis mejores amigos estás en la otra clase. No sé si en esa gritarán tanto. Al principio me enfadé mucho, pero ya no estoy tan enfadado porque nos juntamos en el patio para jugar y algunos días quedamos para merendar juntos y podemos seguir siendo amigos como antes, aunque estemos en otra clase. También estamos haciendo una clase de ingles juntos.
Me he apuntado a un curso de natación: al principio no iba muy contento, pero la verdad es que lo paso muy bien nadando. Nosotros vamos muchas veces con los papis a la piscina a nadar, y cuando sepa mucho será todavía más divertido.
Ahora todas las semanas tengo deberes del cole, que a mí me gusta hacerlos, hasta me gustaba hacer deberes cuando era más pequeño.
Todavía no estoy muy seguro del deporte que más me gusta. No sé si el fútbol, aunque lo que de verdad me gusta muchísimo es correr. Así que no sé si iré a hacer atletismo. Bueno, ya me tengo que ir.

Alan 

Ayer estuve con mis primos en Barberá y como siempre lo pasé muy bien. Por la mañana habíamos estado en un bosque muy chulo, aunque no había animales y eso ya no tiene tanta gracia.
Después de comer estuvimos jugando un rato y después fuimos al parque: jugamos mucho y al final en la fuente yo me puse chorreando, hasta tuve que quitarme la camiseta y ponerme una de mi primo Alan. Mi prima Irene quería venirse con nosotros a dormir a nuestra casa.`Pero sus padres no le dejaron. Así que se fue a su casa y yo con mis papis a casita. Yo tengo en mi cuarto dos camas. En una podemos dormir mi prima Irene y yo, en la otra Alan que es más grande.
Ya vivimos todos los días en Castelldefels y lo tenemos todo casi terminado. Yo estoy bien en nuestro piso y tengo mis juguetes, porque cuando ya nos fuimos a vivir me los llevé. Ahora no juego tanto con mis animales porque tengo unos súper héroes y juego más rato con ellos.
En mi cole lo paso bien. El otro día tenía un trabajo de clase, que era llevar una maleta con cosas que fueran importantes para mí. Yo las llevé como me había dicho mi seño: en la clase todos nos quedamos callados y ese día yo explicaba las cosas que llevaba en la maleta y para qué me sirven. Ese día lo hice yo y cada semana un niño o una niña nos dicen las cosas que llevan en su maleta.
Algunos días me voy con la yaya Pepita a su casa cuando mis papás tienen que ir a algún sitio y no puedo ir con ellos, aunque no entiendo porque no puedo ir siempre si son mis padres.
Bueno, este es un día que me voy con mi yaya Pepita.

Lucas

Yo soy Daniel: creo que soy el más pequeño de todos los primos. Como soy todavía pequeño no puedo jugar con ellos que a veces parecen un poco brutos. Pero los miro porque sé que cuando pase un poco de tiempo ya podré jugar.
Esta semana pasada ha sido un poco dura. Primero fuimos a un sitio que había una señora con una bata blanca y sin que casi me diera cuenta ya me estaba pinchando y eso dolía. Lloré desde luego, no sólo porque dolía, si no para que supieran que a mí eso no me gustaba nada. Mis papás me dieron muchas besos y me dijeron cosas para que yo supiera porque me habían pinchado, pero yo no me enteré de nada, pero sí entiendo eso de darme besitos, de acariciarme, de bañarme y darme masagitos que casi me duermo. Ellos dos se sientan delante de mí y me dicen cositas: me enseñan a hacer sonidos y eso sí que a veces lo pillo y los imito lo que puedo. Porque tengo ganas de aprender muchas cosas. A veces quiero decir alguna cosa de las que ellos me enseñan y no me sale, entonces me da un poco de rabia y lloro. 
Los padrinos vienen a verme muchas veces y los conozco mucho. Porque puedo notar cuánto me quieren. Los titos también vienen mucho días a verme.
Los yayos, los titos y los primos que viven más lejos los veo poco. Y me gustaría estar con ellos mucho más rato, porque también puedo ver cómo me quieren.
Ahh, además otro día me hicieron otra cosa que me dolió. ese día fue una cosa rara debajo de la lengua. puffff, cómo lloré, y a consolarme otra vez.......

Daniel
  

martes, 17 de octubre de 2017

SILENCIOS...DE ROSARIO PEINADO...

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A quien le voy a contar madre
que te fuiste y no tengo pena.

A quién le voy a contar madre
que el eco de tu voz lo siento vivo.

¡¡Que estás conmigo!! Si te pienso
y si olvido.

¡¡Que hay luz en mis ojos
cuando miro los tuyos!!

Que se ahoga mi garganta
en silencios y vacíos...

Cómo describir las emociones
sentimientos anhelos de años vividos.

Que sin buscar encuentro tu amor en mi pecho
igual que manantial sumergido.

En mí vives!! Como tatuaje y piel
igual que ave en su nido.

Rosario peinado 

jueves, 7 de septiembre de 2017

NUESTRO CUENTO



                                
Nos inventamos un cuento
en algunas noches cálidas,
soñando,
sobre una almohada compartida
siempre el mismo sueño.
Yo, prendida en la llama de tus ojos,
buscando historias, que nos llevaran 
más allá de las nubes.
Nos colamos en el silencio, 
buscando al otro lado
tal vez de lo imposible.

Junto al arco iris que se enciende
después de la lluvia.
¿Qué buscábamos?
Engañar al tiempo quizás
o al destino.
Ese dragón que lleva consigo
renglones torcidos,
que a veces amenaza con devorarnos.

Ahora lo sé,
queríamos hacer trampas.
Cada gota de lluvia era un escalón,
peldaño a peldaño, arañábamos un poco más.
Juntas, las dos, camino de un ancho mar, 
hacia el resquicio de un cielo abierto.
Buscando un lecho donde descansar,
donde el miedo esté oculto.

La brisa movía tu pelo
rasgado de reflejos amarillos.
En tus ojos
cien colores que alumbraban la vida.

Nos inventamos un cuento,
anduvimos por parajes desconocidos,
sobre rincones ocultos.
La sonrisa siempre en la boca, 
determinación en la mirada.
Cruzando puentes, buscando una brecha
y una luz que alumbrara el camino.

Fue hermosa la andadura,
de la mano siempre cogidas, 
el corazón alegre,
la esperanza como estandarte.
Las hojas brillantes hasta en otoño.

Pero un día llegó la tormenta
y perdidas en la noche,
el cuento se nos escurrió entre los dedos.
Y más allá de las nubes
tuvimos que inventar otra historia.

María

lunes, 21 de agosto de 2017

CUENTOS DE ALAN, IRENE, LUCAS Y DANIEL

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DANIEL

Soy un nuevo personaje de este cuento. Me llamo Daniel y hace pocos días que llegué desde lejos para que mis papás me quisieran, me dieran de comer y quitaran mis caquitas cada vez que a mi me doliera la barriguita. En cuanto llegué y los miré ya me gustaron. Dije, estos son los papás que yo quería, y mira, me han tocado a mí, por eso creo que soy muy afortunado.
Tengo además cuatro yayos, quiero decir, dos yayos y dos yayas, que cuando me miran ponen unos ojos especiales. Creo que es porque me quieren.
Tengo titos que si pudieran, vendrían cada día a casa para cogerme en brazos. Ohhhh, eso es lo que más me gusta, cuando noto que estoy pegadito a ellos, me entra un sueñecito muy bueno. Y sobre todo cuando me coge mamá para darme de comer. Enseguida empieza a entrarme en la boca mucha lechita, pero después tengo que succionar haciendo fuerza. Entonces me canso y me entra sueño otra vez y me duermo. Así pasan los días, tan ricamente en mi casita. A veces salimos de paseo por ahí en mi cochecito. Hay una cosa que no he dicho todavía. Cando tengo hambre, tengo caca o alguna otra tontería me pongo a llorar, pero en serio. Mis papás enseguida intentan consolarme, cada uno a su manera. Mamá casi siempre me da de comer, cosa muy acertada. Papá me coge de una forma que me gusta: me pone pegadito a él, entonces pongo mi cabeza en su hombro y me quedo en la gloria.
Otra cosa importante de mi vida, es que tengo primos: uno más grande, que lo visto sólo una vez y me miraba y me acariciaba un poco. Parece bueno y creo que me quiere.
después una prima algo más pequeña, pero grande también. Me parece un poco más nerviosa, pero que me miraba como si me quisiera y luego otro primo, más o menos como la niña y me daba muchos besitos. Eso creo que también es de quererme.
Pero ya estoy cansado y me voy a dormir otra vez.
Pero antes de dormir, quiero deciros una novedad. Yo tenía una pinza en el ombligo que me tapaba media barriguita, no sabía para qué era. Bueno, pues hoy sin saber cómo se ha caído. Será que me estoy haciendo grande

Daniel.

LUCAS

Me voy a colar detrás de Daniel, porque los primos más grandes, que siempre quieren empezar ellos porque son mayores están en Holanda, ¡pues que no se hubieran ido tan lejos!! Estoy pasando unas vacaciones estupendas: unos días estoy en casita y bañándome en la piscina, otros días nos vamos a la playa con los yayos y nos bañamos mucho. Me gusta bastante ir a ver el risco de roca plana, que por casualidad lo hemos encontrado en Segur, que allí hay muchas rocas y una de ellas es el risco. Me dio mucha alegría cuando lo descubrí, y cada día que vamos a la playa vamos a verlo.
Allí se pueden pescar con una red pequeña y algunos niños pescan peces pequeñitos y los ponen en un cubo con agua. Pero cuando pasa un rato, los echan otra vez al agua para que no se mueran. Otros días nos vamos al piso nuevo que todavía está un poco roto, pero el papá y la mamá están trabajando mucho para que nos vallamos a vivir allí. Creo que nos vamos, porque iré a un colegio de ese pueblo. También, porque en nuestra casa no cabemos tantos cuando vengan los bebés. Porque, ¿os había dicho que pronto tendremos dos bebés?, ya sabemos el nombre, pero todavía no os lo diré. Cuando los vea, ya podré decir cual es Nico y cual es Teo.
También quería deciros que en mi huerto, yo cojo los tomates, porque yo sé cuando se tienen que coger, es cuando están rojos. Pero los pimientos se cogen cuando están verdes. Este año me gustan los higos, el año pasado no me acuerdo si me gustaban. Las uvas también me gustan.
Ahora nos vamos al piso roto.
Lucas.

IRENE

Yo también me cuelo antes que Alan, si se han pasado delante mis primos, pues yo también.
Todavía estamos de vacaciones, os voy a contar hoy pocas cosas, porque no paramos y tengo poco tiempo. Estamos viendo muchas cosas divertidas y en muchos lugares que no habíamos visto. Ya os contaré más cosas. Sólo que estos días estamos con un amigo que es como mi hermano y lo pasamos muy bien. En vacaciones me peleo poco con Alan, es porque tenemos poco tiempo ya que no paramos.
Y ya está que nos vamos por ahí.
Irene

Qué listos estos pequeñajos, se han colado todos. Bueno pero no importa. Lo que yo quería deciros es que tengo un primo nuevo: muy pequeñito pero es muy guapo. Se llama Daniel y ya tengo gana de verlo otra vez porque lo he visto una vez sólo. Es que enseguida nos fuimos de vacaciones y estamos viajando mucho. He conocido a personas que eran familia pero no conocía y son muy guais. También he visto a un amigo de cuando era pequeño y jugamos mucho.
Lo estoy pasando muy bien. Pero si tengo ganas de volver, es por ver cómo se ha puesto de grande mi primo Daniel.
Me voy que ya se van todos.
Alan 

lunes, 14 de agosto de 2017

LA PEZA... POEMAS DE CELE LOPEZ...

siempre de paso.es

POEMAS A MI PADRE

SILENCIO
Las alamedas desnudas lloran.
¡Silencio!
Cómo me pesa la muerte,
tu ausencia, padre,
y el cielo.

Baja en silencio la noche,
llorando viene.
¡Silencio!

¡Cómo me pesa la duda!
De la nada
o de lo eterno.

BÚSQUEDA

Vengo padre del pinar,
de los encinares vengo,
de escucharte en los ruidos
y sentirte en los silencios.

Busco tus huellas queridas
que dejaste por los huertos.
Los brazos me duelen padre,
de abrazar tanto recuerdo.

CONFUSIÓN

A veces padre te siento.
¡Estás tan cerca de mí!
Siento...¡qué extraño sentir!,
que he sido yo quien ha muerto
y eres tú, quien vive en mí.

DOLOR

Llora... la pobre higuera vieja.
El agua de la acequia se desborda
para besar tus huellas.

Una rama se quiebra,
un lamento.
Han gritado tu nombre,
es el viento
que te busca en el río, 
padre mío.
Un ruiseñor te canta.
¡Ay dolor!
Es un llanto doliente,
tristemente
viene asomando el sol.

JUNTO AL FUEGO

Recuerdos... soledad... dolor...
Tu ausencia junto al fuego
y un ansia de llorar que todos contenemos.

Miramos extrañados la vieja mecedora,
en tu rincón vacía,
nos miramos...
Y todos los recuerdos se agolpan dulcemente,
los hacemos presentes,
y una risa se escapa y se une a la tristeza
y otra vez el silencio
y otra vez la nostalgia.

¡Qué tristes son las noches
pasadas junto al fuego!
Sin ti, padre, ¡Qué triste
se nos quedó la casa!
¡Qué lentos y pesados
se nos hacen los días!
¡Qué largas las veladas!
Que  hasta el viento que sopla
constante en la ventana,
con su voz larga y fría,
parece que te llama.

¡Ay noche perezosa!
Dale ya paso al alba.
Despierta los ruidos,
que duermen en las ramas.
Quiero ir a la presa,
quiero ver tus paratas,
los álamos del río,
las mimbres y las zarzas.

Andaré por la orilla del Caz,
y allí, en la presa,
buscaré tus pisadas,
tu alma soñadora,
y bajo aquella higuera del balate,
donde tú tantas veces te sentabas,
te llamaré mil veces:
¡Padre! ¡Padre!
Que ya sólo me queda...  la palabra.

Cele Lopez

LA MARQUESA DE LA GALLETA....

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Vivía como una marquesa: alta, altanera y elegante siempre. Tiesa como si un bastón la obligara a permanecer siempre derecha. Ella vivía en Madrid casi todo el año, rodeada de un ejército de criadas. 
Luego en verano, le gustaba pasar algún tiempo en Hornachuelos, un pueblecito de Córdoba donde la gente vivía más o menos tranquila. Bueno, todo lo tranquila que podía vivir en aquellos tiempos lejanos, que sin saber por qué, unos mandaban en los otros como si fueran sus dueños. La marquesa de la galleta llegaba al pueblo y creaba toda una revolución. Bondadosa y caritativa, hacía entender a los parroquianos, que ir a misa era lo mejor que podían hacer, al margen de sus obligaciones, que desde luego nadie les perdonaba.
Ostentaba muchas cualidades. Por ejemplo, al ser tan caritativa, tenía la costumbre el domingo a la salida de misa, además de poder observar a aquellos fieles que con tanta devoción acudían a la Iglesia, ella obsequiaba a los niños con una galleta. Toda orgullosa acudía con un plato de galletas y se posaba en un espacio preferente para que los niños pasaran a recoger su galleta. También obsequiaba a los adultos con su presencia, Así podían admirar de cerca, tanto su elegancia como su generosidad.
los veranos se iban repitiendo en aquella concordia y afecto, los días del verano se sucedían entre galleta y galleta. El moño de su cabeza era muy admirado en todo el pueblo y, podemos imaginar que en todo Madrid, ¡por eso era una marquesa!!!!
Pero un día ocurrió un hecho insólito. La marquesa terminada la misa, retrocedió para buscar su platito de galletas: los niños se pusieron en fila y aguardaron su turno. Uno por uno fueron recibiendo su regalo, pero, en medio de aquellos niños se encontraba una niña bastante espigada para su edad, con sus trenzas bien peinadas y relimpia. La marquesa la miró de arriba abajo, era alta y mantenía la cabeza muy erguida y la marquesa dudó. Esta niña ya es muy grande para recibir la galleta.
-Niña, tú ya eres demasiado grande para que te de una galleta, ya puedes irte. La niña de las trenzas se fue..... Esperó a la semana siguiente. Entonces se puso en la fila, intentaba no ponerse demasiado derecha para no parecer mayor. Cuando estuvo lo bastante cerca, le dio tal manotazo a la bandeja, que las galletas salieron volando, la niña como poseída, fue pisoteando las galletas una una y nadie fue capaz de detenerla. Luego miró a los ojos de la marquesa que echaban fuego y le gritó. ¡BRUJAAA!!!!
Y como era verdad, la marquesa echo a volar sin escoba ni nada y no volvieron a verla más ni a ella ni a sus galletas.

Y colorín colorado.......

María  

sábado, 5 de agosto de 2017

QUIEN NOS RECORDARÁ...

radio-espacio.com


Quien nos recordará si no el tiempo
caballero incansable en el camino,
que nos mira indiferente sin apego
como ola gigante sin destino.

Tenaz, brillante en la cima del mundo,
tesoro y tesorero del mismo cielo
que viendo nuestras maldades sigue mudo
dejándonos destruir nuestro suelo.

Con trasparente capa nos envuelve,
sin conocer el ego ni ambiciones.
Él, avanzando siempre y luego vuelve
y no juzga nuestras tribulaciones.

Esa sencillez para mi quisiera,
y con la misma calma de las plantas
añorando esa paz si se pudiera.

María