miércoles, 7 de noviembre de 2018

RELOJ DE PARED...

                                                             reloj de pared c coppel-c

Sobre la voz dormida de los muebles
emergen unos vagos latidos invisibles.
Las mesas con sus sillas, y un viejo aparador,
son los mudos testigos de otros tiempos
que aguardan un rescate.
Un antiguo sofá
(que tantas siestas reparadoras diese)
los acompaña, también, en ese
extraño viaje de historias retenidas.

¿En qué fecha exacta, de qué olvidado calendario,
se enmarcaría la hora justa,
inevitablemente congelada
ahora, del vetusto reloj tan admirado entonces?
¿Qué escenas, irrepetibles ya, contemplaría?
¿Quienes serían los habitantes
de aquel lugar perdido
en un anónimo rincón del mapa?

Tras un silencio infame y una atmósfera turbia,
los nuevos herederos, inquilinos de antaño,
viajeros de un mañana sin ayer,
con telarañas en los ojos, no ven más que trastos viejos
que estorban a sus nuevos proyectos,
donde excluyen recuerdos y nostalgias
(extraños bienes intangibles).

Gozando una victoria que nunca merecieron,
muy pronto se los quitan de encima
extrañamente ufanos,
como si no existiese nadie antes que ellos.

Francisco Quintana

sábado, 27 de octubre de 2018

CARTAS DE AURI...





OLVIDÉ QUE ANTES DE TODO SOY MUJER.

1ª carta

¡Hola amiga! ¿Cómo estás? Yo podía estar mejor siendo sincera conmigo misma.
Pero... ¿qué se le va a hacer? Me ha tocado la china sin echarlo a suertes. No pensé que al entrar por la puerta del hotel, cargada con la maleta e ilusiones, mis vacaciones se iban a ver truncadas nada más llegar.¡Pues sí, tuve esa mala suerte!
No era un viaje demasiado impactante. Se sale, te relajas y rompes la rutina. Me prometía largos paseos por la orilla del mar [mi fascinación], descubrir alguna calita con encanto, cambiar impresiones con gentes amables, que aún existen... ¡Sí amiga, aún existen! Son esas personas que sonríen, que sujetan la puerta a tu paso, que te preguntan cómo te encuentras, te ofrecen un libro si les ha parecido interesante, y se preocupan por saber si viajas sola y ofrecerte que te unas a su grupo. Yo tengo la suerte de contar con gente en mi entorno de esa condición. Sin ir más lejos, gente como tú.

Pues como te quería contar, el virus que me obligó [no solo a mí, fuimos muchos los agraciados] debía estar esperándome, para estropear mi pequeña escapada con encanto.
Llegamos el viernes, y el sábado aparecieron las náuseas. No sé donde leí que los beodos ven el mundo como una cuba. Yo lo veía como un cubo. Las náuseas me obligaban a acudir al comedor con toallas generosas en dimensiones, que el personal, amablemente me proporcionaban; [por si acaso]. El acaso no se dio, por suerte. Lo siguiente fue una voz reducida a un áspero y bronco sonido, lista para un exorcismo. El martes, con más de 38 grados de temperatura me planteaba volver, aprovechando que mi yerno se incorporaba al trabajo. Desistí porque mi hija se quedaba sola con mi nieta. Y aquí sigo. Ya te contaré como voy...
Te deseo lo mejor, y que pases inmejorables vacaciones. Si estás bien, disfrútalo.

Auri

miércoles, 24 de octubre de 2018

PAPEL EN BLANCO...

                                                      Mi reflejo en una hoja de papel

Es esquivo a veces el papel en blanco,
parece hostil, no permite que las palabras
fluyan, que vuelen como mariposas.
Me desespero, llamo al duende, porque 
deseo escribir un bello poema. Quiero
acercarme a ti. Ya sé que esto se me niega,
que la razón lo repite una y otra vez.
Busco entonces palabras, las más bonitas.
Pero el  duende me abandona, se va, no sé
¿por qué? Espero, le llamo y me es esquivo.
Sigo esperando. De pronto, un milagro, parece 
que se acerca, que no me huye y me regala
unas palabras para hablarte desde el papel.
Te miro desde el fondo de mí. Veo tu ausencia, 
esa que duele, que acecha, pero es lo que tengo.
Te tengo a ti, pero dentro del corazón,
enredada en mi alma y dentro de todos mis sentidos.
¿Sabes cuánto te amo?, eres el aire que respiro,
eres la luz, la pena y la alegría, eres todo
y llenas mi mundo. Pero sé, que no te tengo.

María

viernes, 5 de octubre de 2018

COLLIURE, UN PUEBLO CON ENCANTO...

                                               montpelier.es
Qué ver en Colliure
                                                                 Calles con encanto

Colliure, ventana al mar que nos impregna de una gran belleza. Una pequeña ermita con su campanario. Una gaviota observa el ancho mar. Un Cristo crucificado cuida de los que salen a la mar. Desgraciadamente está su figura muy deteriorada con un penoso aspecto.
A esta hora están las aguas en calma, una llanura azul inmensa me rodea. Es el agua tan cristalina, que se pueden ver todas y cada una de sus piedras con sus particulares colores. Las rocas que separan las aguas de la población son cortantes de un color oscuro, un gris casi negro. Son majestuosas y soportan los envites de las olas que a última hora de la tarde golpean con furia, levantando algunos metros hacia las alturas.
Es esplendido aquí el amanecer, dibujando los rayos del sol espadas de colores en el agua. Todo queda bañado al instante por una luz que brilla como perlas preciosas que nos ilumina. La torre del reloj, majestuosa, observa en silencio tanto el mar magnífico, como a los turistas que circulan de un lado para otro, para no dejar ningún rincón sin contemplar.
Unas calles estrechas, empinadas, muestran la naturaleza de los artistas que habitan entre las paredes de tan preciosas casas. Glamour en cada rincón. Las buganvilias y otras plantas gigantes superan los tejados. Hay que subir muchos escalones para admirar tan hermosas calles.
En la travesía cercana al pequeño puerto, hay toda clase de restaurantes, cafés o creperías que ofrecen sus exquisiteces. Al medio día, puedes elegir entre una exquisita y variada gastronomía. Ahora bien, si se te ocurre cenar, a las siete de la tarde lo cierran todo con unas prisas inusitadas, y se acabo comer hasta el día siguiente.
Aquí no hay chinos si no es que sean turistas.
Es realmente un pueblo de artistas y cada uno de sus rincones está pleno de toda la belleza que sus moradores son capaces de crear. La pintura se muestra en cada rincón y los pintores con sus caballetes dibujan un paisaje auténtico de arte.
A la preciosa bahía o pequeño puerto, llega regularmente el Roussillion 2, una pequeña embarcación que lleva y trae turistas a los pueblos cercanos, uno de ellos Arllelés.
El bus turístico nos lleva hasta La Torre de Madeloc sobre un pasaje empinado y culmina a 652 metros de altura. Durante todo el recorrido, y ya desde arriba tenemos una vista increíble  del mar y de la plana del Rosselo.
Sentada en un escalón cerca del Cristo, veo aparecer un barquito de vela en la lejanía del ancho mar, que se va acercando con su vaivén armonioso bajo este sol que hoy quema.
Un grupo de buzos se sumergen todos enfilados igual que los niños que yo recuerdo de mi escuela.
Un poco más abajo, al otro extremo de la bahía, en una pequeña isla de unos dos o tres metros una gaviota me mira fijamente, nos entendemos con el idioma universal de las miradas. Estamos inmersas, dentro de un bello paraje y nos seguimos mirando durante un tiempo. Luego la gaviota se dispersa, tal vez para ver a otro turista.
A mi derecha, un artista de tantos que hay en Colliure desgrana a la guitara una preciosa melodía. La gaviota vuelve a fijarse en mí y nos extasiamos las dos entre la melodía y el idílico paisaje.

En un pequeño cementerio, descansa uno de nuestros poetas más célebres: Antonio Machado, que se exilió en Francia como todos sabemos en la época de la guerra civil española. En aquel rincón tan especial reposa, dejándonos como herederos su obra. La tumba, está cubierta de todo tipo de recuerdos que emiten el calor que inspira uno de nuestros ilustres poetas. Es uno de los reclamos más notorios de Colliure. Un desfile permanente se detiene, deja una flor, un poema o un pequeño escrito. 
Me marcho con una mirada que abarca toda la belleza que he disfrutado durante unos pocos días.

María 

sábado, 22 de septiembre de 2018

EL SÍ A LA VIDA... DE AURELIA GARCÍA...


                                                 lasfotosmasalucinantes.blogspot.com

Tarde o temprano le darás el sí a la vida.
Será más pronto de lo que tienes planeado.
¡Es tan cómodo desear la muerte!...
¡Cuando lo que vives te está ahogando!

¡Despierta a la realidad, estás desvariando!
y no te recrees ni un minuto en disyuntivas.
Si quieres estar muerto es porque morir te atrae
o es el temor a la lucha que supone la vida.
¡No te engañes... nadie lidiará por ti tus batallas!
Si las paredes hablaran se expresarían,
ellas mismas te dirían en su desnudez,
que no hubo en mi existir, ni un solo día
sin que mi meta fuera hacértelo comprender.
Regresa aleteando, si fuera necesario...
sentado a horcajadas en la grupa del viento.
La vida al ausentarte ya se encontraba en ti,
solo bastaba asirte a ella y ponerla a producir.

Y aunque te hacías el dormido, el ensoñado,
se te hicieron en la piel sutiles orificios
por donde la vida incontenible se escapaba,
volando como una pavesa yo la fui animando,
para que tu corazón atormentado se calmara.

¡De qué te sirve fingir que no has fingido!
¡Si la vida tan solo por dolor, no se acaba.

Auri

domingo, 16 de septiembre de 2018

CUENTOS DE DANIEL, NICO Y TEO...

Tres pillines...

Creo que se están acabando las vacaciones. No sé si han sido raras o no porque es mi primer verano. Hemos ido unos días a la playa donde lo pasamos muy los tres: mamá, papá y yo y luego volvimos a casa. Otro día fuimos otra vez a la playa igual, unos pocos días y otra vez a casa. 

El día de mi cumpleaños que era también el de la yaya estuvimos también en la playa, pero entonces estaban los titos y los primos, y soplamos velas y todo eso de cantar cumpleaños feliz. Yo creo que la yaya cumplía más años que yo, porque ya es grande. Aunque también estaba contenta con eso del cumpleaños. Allí estuvimos solo un día y nos volvimos a casa. Yo lo paso muy bien siempre con mis primos. Me gustaría jugar más días con ellos que son más grandes. Aunque están los mellizos que son más pequeños que yo. Creo que me han inscrito en la guardería. Yo creo que se dice así. Es que mis papás han ido a un sitio como una escuela y le dicen mi nombre y una señora lo apunta en un ordenador. Así que tengo que ir, aunque no sé cuanto rato, o si estará la mamá o el papá conmigo mientras juego con otros niños, o a lo mejor se les ha ocurrido que vaya yo solo con otros niños a jugar. Pero es que no sé si los niños o las niñas serán buenos o malos.
Pero ha pasado una cosa que no es muy buena, estaba yo jugando en la terraza de mi casa y no sé cómo me caí, entonces me dolía un pie y ya no me podía poner de pie y andar un poco por ahí. Menos mal que la mamá y el papá se enteran de todo, aunque yo no les diga nada. Entonces fuimos a un médico y me hicieron una foto en el el pie que me dolía, pero dijeron que no tenía nada. Pero los papis me volvieron a llevar a otro médico y aquel dijo algo que yo no entendí, y me puso una cosa muy rara en la pierna, y así casi no podía moverme con lo que a mí me gusta ir por ahí. 
Ese mismo día fuimos al cumpleaños de mi prima Irene que estaba un poco loquita con tanta gente en la fiesta. Ese día yo no estaba muy contento, entre lo que me pusieron en la pierna y tanto jaleo, estaba un poco agobiado y no quería irme con nadie. Menos mal que nos fuimos pronto. 
Parece que estamos unos días otra vez en la playa.
Y ya no os cuento nada más porque nos vamos de paseo un rato con los papis que es lo que más me gusta.
No sé cuando será lo de la guardería y si me gustará.

Daniel.

Yo creo que ya ha terminado el verano, aunque hace dos días nos bañamos en la piscina. Este verano hemos estado unos días en la playa con los yayos y mi hermano grande también. Mamá se iba a trabajar por la mañana y por la tarde volvía. Entonces nos íbamos a la playa y nos bañábamos mucho en el agua con las olas y todo. También en una piscina pequeña llena de agua que también era divertido. algunos días poníamos la piscina en la terraza y lo poníamos todo chorreando, pero nosotros estábamos fresquitos. Otros días en vez de ir a la playa nos íbamos de paseo y también venía papá.
Lucas se bañaba con un flotador y nadaba mucho, pero nosotros, Teo y yo teníamos que bañarnos con la mami o con los yayos, porque todavía no sabemos nadar.
Mi hermano y yo iremos a la guardería cuando Lucas vaya al cole. Creo que vamos para hacer igual que mi hermano grande.
El día que tenía que empezar en la guardería, mamá me llevó a un sitio que creo que eran médicos y me hicieron muchas fotos. Aunque yo me quedé dormido y no me enteré de nada, hasta que vi a mami que me miraba y me sonreía. También vino la yaya con nosotros, y como yo tenía mucha hambre en el coche de vuelta a casa, me dio el biberón y ya se quedó mi barriguita contenta. Por eso no fui el primer día a la guardería. Pero Teo si fue, aunque cuando llegó estaba bien dormido y no me contó nada de ese cole.
Al día siguiente sí que fuimos los dos. En el cole hay muchos juguetes y nosotros, todos los niños y las niñas podemos cogerlos para jugar, y claro, eso es muy divertido. Algunos niños lloraban que daba un poco de pena. Pero como nosotros vamos juntos y somos hermanos, creo que no vamos a llorar.

Nico.

Yo ya voy al cole, creo que eso es una cosa importante, que significa que ya no soy un bebe y soy un niño más grande. El primer día fui al cole solo sin mi hermano. Me sentía muy raro, porque no me había separado antes de él. Con mi hermano mayor Lucas, sí que a veces nos separamos porque él va a un cole de niños grandes, pero entonces nos quedamos Nico y yo. Eso es lo que pasa siempre. No siempre estamos con las mismas personas, pero eso no es malo porque todas las personas nos quieren y eso sí es bueno. Los que están con nosotros siempre que no trabajan son papá y mamá. Antes estaba Imma mucho rato y jugaba con nosotros. También venía la yaya Pepita y se quedaba cuando Imma se tenía que ir hasta que llegaba mamá. Porque parece que los mayores no paran nunca de ir de un lado para otro.
Con la yaya María y el yayo Rafael también estamos a veces. Cuando hacía mucho calor estuvimos con ellos en la playa. También estaba Lucas. A veces salíamos por la mañana a dar un paseo, o nos metíamos en una piscina pequeña y lo poníamos todo chorreando. La vecina nos miraba desde su terraza y nos decía cosas y nosotros nos reíamos. Luego cuando llegaba mamá nos íbamos a la playa que allí lo pasábamos muy bien. Lucas se bañaba con flotador y nadaba, pero a nosotros nos tenían que coger en brazos para bañarnos y lo pasábamos muy bien. 
Cuando todos se sentaban en la mesa a comer, nosotros queríamos también pero no nos hacían mucho caso. Pero un día, nos pusieron un plato con cosas de comer igual que ellos. Yo me puse loquito y con las manos me lo comía todo. La verdad es que estaba bueno.
Ahora ya vamos Nico y yo juntos a la guardería que es como se llama de verdad mi cole. Un día vino mamá, papá y la yaya Pepita. Nosotros, mi hermano y yo nos pusimos a jugar, porque allí hay un montón de juguetes y puedes cogerlos y jugar todo lo que quieras. Lo que no hay son enchufes y cordones de esos que a mí me gusta coger y levantar para arriba. Algunos niños lloraban como locos y creo que a la mami le daba pena de verlos llorar y los cogía en brazos. Ellos a lo mejor pensaban que era su mamá y se callaban. Pero no era su mamá, era la mía.
Ahora me voy a dormir un rato.

Teo

sábado, 15 de septiembre de 2018

DIFÍCIL EQUILIBRIO... DE FRANCISCO QUINTANA.

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Para mi amigo teyo Prado

Entre brumas: montañas y rebaño,
y lenta trashumancia y su trasiego.
Y por consuelo, al frágil desengaño,
los cuentos de la abuela junto al fuego.

Qué callado el mastín, año tras año,
igual que el bronco aullido sin sosiego.
Y la herida creciendo, en surco extraño,
para arrasar profundamente luego.

Por qué este ir y venir de la alegría
a la nostalgia siempre. Qué cadena
invisible se tensa desde dentro,

desarbolando toda la armonía,
mientras luchan sin tregua, gozo y pena,
en un insoportable desencuentro.

Francisco Quintana.