Ya han pasado todas las fiestas, hasta los Reyes Magos han venido ya. Ha sido un año diferente, porque nosotros nos juntábamos los yayos, todos mis tíos, mis primos y el Pedro, la Reme y la Gema. Este año no nos hemos juntado, ni siquiera para cantarle al Tió la canción que nos sabemos cada año. Le dábamos mientras tanto con el bastón, y todos queríamos estar los primeros, aunque era algo complicado, ya que éramos seis. Pero además este año ya somos siete, porque la pequeña Adriana no quiere perderse nada. Tiene solo un año, pero corre como una bala, a gatas, pero vaya si corre. Es muy simpática y se ríe mucho. Apenas la hemos visto crecer, por culpa del Corona Virus, ese bicho indeseable. Con lo que nos gustaba juntarnos a todos los primos, la mayoría de veces en mi casa, porque cuando hacía buen tiempo, estábamos en el patio, y nos subíamos en la colchoneta. Daniel decía el boti boti. También a los mellizos les gustaba mucho la colchoneta.
A pesar del rollo ese del virus, los Reyes Magos nos han traído juguetes a todos los primos. A mi hermana y a mí nos han dejado un Nerf a cada uno. A mí también me han traído una extensión del drl Gravitrax y ahora puedo hacer muchas más cosas....
Y es raro, porque nunca nos traen la misma cosa. pero bueno, a lo mejor está bien, para que no me coja la mía. Hablamos con la yaya y me dijo que habían pasado los Reyes por su casa. Lucas, los mellizos y sus padres venían a comer a casa de los yayos. Nos vimos en el parque al aire libre, ya que no podemos juntarnos más de una burbuja. Todos estuvimos muy contentos porque nos gusta mucho jugar a todos los primos.
Por la tarde Vino el tito Rafa y también nos vimos al aire libre. La Adriana está ya muy grande y Daniel también ha crecido mucho. La verdad es, que tengo mucha gana que podamos vernos todos.
Ya solo me queda deciros una cosa, estoy confinado por un positivo de la clase, yo creo que no tengo ese virus asqueroso, pero tengo que estar unos días sin estar con nadie, solo con mis padres y mi hermana. Lo peor, es que el domingo es mi cumpleaños y ya lo tenía todo organizado.
Alan
Mi hermano la ha liado, como casi siempre. Ahora está confinado y no puede ir al cole. Por eso, yo tampoco puedo ir a comer a casa de los yayos y me quedo al comedor cada día. Ya teníamos organizado todo lo del cumpleaños: iban a venir unos pocos amigos, solo los permitidos. Aunque parece que ahora hay más restricciones y se pueden juntar menos. Pero ahora solo faltaba que hubiera un positivo en su clase, y ala, a confinarse todos. La verdad, es que esto es un royo, además de ir con mascarilla, cuando algún niño tiene el virus se tienen que confinar todos.
Menos mal que los Reyes han podido venir, que además me han traído cosas con las que yo puedo hacer muchas manualidades. Pero lo que no ha sido bueno es no poder juntarnos con todos mis primos. Solo hemos jugado un rato en un parque grande. Alan llevaba su mono patín y Teo estaba como loco por subirse y al final, estuvo un rato lanzándose por una pendiente. Es que Teo es muy atrevido, se sube en una bicicleta sin ruedines y va como una bala. Nico, es más de cantar canciones, de tocar la guitarra, o la batería. Son un par de pillos, pero muy graciosos. Lucas, por ser el mayor, tiene que aguantar muchas cosas de los traviesos hermanos. Igual que me pasa a mí con el mío.
Antes de Reyes, (que me había saltado el Tió), también entonces sentimos no estar con los primos, el año pasado, todos teníamos en casa de los yayos un palo y cantábamos la canción que necesita el Tió para cagar algún regalito. Este año estuvimos solo Alan y yo, le cantamos la canción sí, pero sin Daniel, los mellizos y Lucas, ni la pequeña Adriana que ya no se pierde nada. Tuvimos un regalito cada uno, el Tió es fantástico, sabe de cosas..., fijaros que como Adriana tiene solo un año le trajo dos chupetes.
Espero que podamos juntarnos pronto para jugar como antes.
Irene.
Yo soy Lucas, es verdad que soy el grande de mi casa, pero de los primos Alan e Irene soy el pequeño. Siempre me dejan para el último. Algún día, sin que se den cuenta seré yo el primero.
Ya han pasado las fiestas. A pesar de la pandemia, pesada..., pesada como una piedra. Nos han traído regalos como cada año. Menos mal que eso no ha fallado. Nos han traído cosas a los tres. Yo tengo que deciros, que lo que más me gusta es el castillo de lego. me gusta tanto montar todas las piezas, que cuando voy a algún sitio estoy deseando de volver a casa para jugar con mis legos. Mi madre, dice que ya no quiere oír más esa palabra, legos. Pero la yaya dice algo peor, dice, que si entra alguno más, nos tenemos que ir nosotros a vivir a la calle, A mí eso no me gustaría, con lo bien que vivimos en nuestra casa.
Mis hermanos siguen siendo unos trastos. A veces dicen que son buenos, pero eso no es muy verdad, porque se pegan, me pegan a mí y algunas veces no le hacen caso al papá y a la mamá. Los Reyes Magos nos han traído un monopatín a cada uno. Teo, como es muy atrevido, va por ahí como un loco, y qué decir de la bicicleta, que coge la mía, que no le llegan los pies al suelo y se lanza como un loquito. Nico no se atreve tanto, a él todavía le gusta ir con ruedines, chino chano, sin prisas. Pero es gamberrete, eso sí. Lo que más le gusta es tocar la batería, tocar la guitarra y cantar canciones conmigo. Teo también canta conmigo. También les gusta mucho que les cuente cuentos por la noche para ir a dormir.
En nuestro cole estamos bien, ni hemos tenido que confinarnos. Yo creo que es porque cada día, yo me tomo un anti virus.
Ya tengo gana de ver a mis primos: Alan, Irene, Daniel y a la pequeña Adriana.
Lucas

2 comentarios:
Una crónica familiar en la que cuentas las eventualidades a través de la comprensión de los niños. Es como estar con vosotros en un clima cálido y placentero.
Una crónica, que pasando los años, serán ellos los que se recrearan en unas historias que habrán olvidado.
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