Un olivo señorón
así le dice al almendro:
tu manera de vestir,
yo de verdad no la entiendo.
Vas vestido en el verano
y desnudo en el invierno.
El almendro le responde:
yo de mi cuerpo presumo,
en primavera me visto
y en otoño me desnudo,
y no te metas conmigo
que yo de ti no murmuro.
Dice el olivo, "colega"
lo siento pero discrepo,
cuando te quedas en cueros
pareces un esqueleto,
cómo no te va a dar frío
con ese cuerpo tan seco.
Cada año estreno dos trajes,
dice el almendro furioso.
Tú siempre vas con el mismo
desde que yo te conozco.
No quiero perder más tiempo,
yo defiendo mi parcela,
voy a vestirme de blanco
y anunciar la primavera.
De pronto el olivo dice:
perdone si te he ofendido,
aunque somos diferentes
seguiremos siendo amigos.
Y terminan como hermanos
el almendro y el olivo.
Andrés Cerezo


2 comentarios:
Ha sido un honor para mí conocer a Andrés. Un hombre cabal, atento que aprecia a todas las personas. Un poeta extraordinario.
Desde aquí le envío mi saludo y mi afecto.
El poema, ya dice por sí mismo una clave de intenciones.
Un abrazo Andrés.
Hace mucho tiempo que sigo este blog. No acostumbro a poner comentarios, pero hoy, tengo que decir que creo que es el blog más interesante que sigo: la variedad y la generosidad son su ADN. No me acuesto una noche sin comprobar que me ofrece este que ya es mi amigo.
Un seguidor fiel.
Publicar un comentario