La luz que alumbra
EL SOL PALIDECIÓ
Subí al borde de la nada
donde los sueños descansan,
y el atardecer se inclina
buscando allí la esperanza.
No alcanza el conocimiento
para aceptar la palabra,
la que amenaza en mis sueños
para borrarme tu cara.
Aún no puedo comprender
el silencio que desgarra,
mientras mi alma se aferra
a ese perfil de tu cara.
Muchas veces me pregunto
como si en sueños hablara,
qué ha sido de aquella dicha
que despierta contemplara.
Muchas veces voy soñando
con el mar o la montaña,
el sigilo de la noche
o el eco en la madrugada.
No me alcanza la razón
para aceptar que tus ojos,
esos que me dan la luz
se escondan tras la ventana.
Nunca el sol palideció
de repente y desolado,
dejando un alma tan fría
como mi alma temblando.
Nos conocimos tal día como hoy. Nos miramos y a partir de ese día la vida siempre sonreía, a pesar de los pesares. Hoy solo quiero pensar en nuestro primer día, en nuestra primera mirada. Todos esperaban impacientes para verte: tu padre, tus hermanas y toda la familia. En el computo de una vida, yo busco los días hermosos, esa alegría tuya, esas ganas de vivir, ese amor que todos experimentábamos. Me resulta extraño los años que hoy cumples, no sé por qué. Será quizás por esa imagen de chica jovencita que está grabada en mi mente y en las fotografías. Pero en realidad, poco importan los años, ni esa distancia que parece que nos separa. A mí ninguna distancia me separa de ti. Estamos tan cerca en realidad que a veces siento tus caricias. Sé que me escuchas cuando te hablo y mi oído, siempre atento escucha esas cosas que tú me trasmites. No sé los días que faltan para mirarnos de nuevo, un nuevo nacimiento, un reencuentro esperado. Esperaré, tendré paciencia en los días que nos separan, pero sé que volveremos a encontrarnos.
TE QUIERO
María, siempre tuya.
2 comentarios:
Un poema que habla de una ausencia, de un sentido dolor que no cesa. Un poema bien expresado y muy enternecedor.
A veces, los poemas son de ficción, de historias que tomamos prestadas, palabras que nos inventamos para sacar algo bello. Hay ocasiones que nada hay que inventar, porque se inventó en un tiempo que se congeló en el espacio.
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