Yo amo a la tierra
porque el sol
brilla cuando amanece,
por un pájaro azul,
por las mariposas
que todas hablan
el mismo idioma.
Yo sé bien que todos se conocen desde siglos
y se entienden de
miradas,
de vuelos sutiles
y
surcan los
tiempos.
Ahí están año tras
año,
anidando unos,
orgullosos
sin saber por qué de
ese orgullo,
ni de ese nido.
Ahí están, porque
un día la alondra
puso el huevo y
voló.
El pajarillo se
acomodó en su tiempo.
Otros sin embargo se vieron sin nido,
sin calor..., sin
grano,
y un aleteo
desesperado
les alejó de su
refugio.
Viven entre
miradas hostiles
entre secas
palabras,
reciben insultos
sin un por qué.
Son parias del
mundo
por cambiar de
nido
lejos de su prado,
emigrados de
lugares lejanos.
Quisiera ser mariposa,
y con otras,
hablar el mismo idioma,
tal vez de
sonrisas,
quizá de miradas
pero siempre,
todos iguales
sabiendo que mi
tierra
es la tierra de
todos.
María

2 comentarios:
Lo que has hecho aquí es claramente una simbiosis llena de metáforas porque unes la naturaleza y sus criaturas con los que tienen que emigrar. Y se ven los aleteo tuyos de solaridad.
Gracias Auri, la vida no es un sueño para todos. Son muchos los que tienen que levantar el vuelo.
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