martes, 18 de mayo de 2021

CUENTOS DE DANIEL, NICO, TEO Y ADRIANA...


                                                                 auténticos exploradores


Soy Daniel y quiero contaros una cosa muy chula. Nos hemos cambiado de casa y estamos muy contentos. Mi habitación está arriba, y además me acuesto solo en mi cama. Aunque a veces, si me despierto por la noche y está oscuro me voy a la cama de los papis. ¡Pero ya duermo solo! Mi hermana también está contenta en la casa nueva y podemos salir al patio a jugar, que ella es un poco traviesa. También podemos salir a un parque pequeño que tenemos dentro del recinto, donde hay columpios, hay una piscina y un campo para tenis o algo parecido. Este fin de semana han venido los yayos, yo les he enseñado mi casa nueva y hemos salido un rarito al parque a jugar, que Adriana, como está un poco loquita se tira del tobogán sin cogerse ni de las manos. Es una atrevida y algunas veces se cae porque se tira de los sitios sin mirar. Yo cuando era pequeño iba con mucho cuidado para no caerme. Pero esta niña, ya os digo, un poco loquita. 

El otro día, fuimos a celebrar el cumpleaños de mi primo Lucas, además en la playa que era muy divertido, hasta comimos Pizza y después pastel. Mi hermana, se lo come todo, si la dejan. Me llevé mi bici y entre las cosas mías y las que tenían los primos jugamos todo el rato.

Yo en mi  cole lo paso muy bien, y me voy en autobús como los niños grandes, aunque no sé si ya soy un niño grade, ahora que veo a mi hermana que es más pequeña, pues no sé bien como soy yo. Aunque Adriana ya está bastante grande. A veces se enfada y se pone a llorar, quiere todas mis cosas y creo que es un poco caprichosa. Pero es que la quiero tanto, y además es muy guapa. El padrí tiene un huerto y me enseña muchas cosas, también la padrina me enseña cosas, con ellos estoy mucho rato. Además me han comprado un boti boti para saltar y lo han puesto en el patio de su casa. Antes, solo podía saltar en el patio de Alan que saltábamos todos juntos.


Soy Nico y estoy contento porque ahora nos juntamos más con mis primos. A mí me gusta mucho ir de la mano con mi prima Irene, es que a mí me gustan mucho las chicas, en mi clase hay niñas muy guapas. Hace unos días hemos ido de convivencias y claro, también estaban las chicas de mi clase, ¡Y María!, que es guapísima. 

Aunque no estaba en mi casa con los papis ni con Lucas, ha sido muy bonito estar allí juntos con mis amigos; luego llegaba la noche y nos íbamos a dormir. También estaba Nuria que es mi profe, y muy guapa además. Teníamos literas y yo dormía arriba, es que en mi casa también duermo arriba de la litera y Teo abajo. Nosotros vamos muchas veces a la playa de Castelldefels, allí tenemos un sitio secreto donde lo pasamos muy bien. Yo tenía gana de enseñarle nuestro secreto a todos mis primos. Por eso el otro día lo pase muy bien porque fuimos con todos los titos y los primos a nuestra playa, vaya y los yayos que se apuntan siempre. Fuimos a celebrar el cumpleaños de mi hermano Lucas. Porque con el royo ese de un virus tonto, muchos días no podemos juntarnos, pero ese día podíamos juntarnos al aire libre. Y nuestro rincón secreto es libre. Nos llevamos bicis, patinetes y pelotas. Lo pasamos muy, pero que muy bien. Hasta comimos pizza. Otro día fuimos al huerto del yayo y hicimos una excursión por un camino cerca del río y bajábamos por una cuesta a mucha velocidad, que es como a mí me gusta. También estuvimos con la yaya Pepita para celebrar su cumpleaños. A lo mejor ya podemos ir a todas partes y el tonto virus ese se va, porque no lo queremos, nana, nada.


Soy Teo: hoy estoy muy contento porque ya podemos hacer más  cosas. No sé por qué, pero ahora, vamos a jugar con mis primos más veces. La semana pasada fuimos a la playa de Castelldefels para juntarnos todos. Le enseñamos a mis primos el sitio secreto que tenemos entre los pinos y a ellos les gustó mucho. A unos pinos que tienen las ramas muy bajitas empezamos a darle palos y salía un polvo verde y a Irene se le puso el pelo verde. Cuando llevábamos un rato dándole con el palo, mi madre dijo: ¡Vasta ya!, que el árbol era bueno y que no teníamos que pegarle con el palo. Aunque era muy divertido tuvimos que irnos y dejar al árbol tranquilo. Mi primo Daniel trajo su bici y me la dejó un rato y yo me tiraba por una pendiente e iba como una bala. Adriana, que era hace poco la bebe, ya no es una bebe, ahora va por ahí casi corriendo. Con el monopatín, nos tirábamos por la pendiente como loquitos, pero Adriana también, que ya os he dicho que ya no es una bebe. Comimos pizzas y pasamos un día muy divertido

Al el huerto del yayo, solo fuimos Irene Alan y nosotros. Jugamos mucho, aunque Irene se enfado un poco, porque Alan y Lucas no la dejaban jugar. Qué tontos, porque ella sabe muy bien jugar.

Se fueron a algún sitio los titos, los primos y Lucas, aunque no me dijeron nada. Nosotros nos fuimos con el yayo a regar el huerto, que yo lo regué muy bien con una manguera y mi hermano Nico cogió una regadera. La yaya, cortaba unas rosas muy bonitas y se las llevábamos a mamá y se ponía muy contenta.

Encontré a un bicho que estaba atrapado en el suelo mojado, y yo escuché que me decía: Teooo, Teooo, ayudaaa, después de un rato de escucharlo le ayudé, y él voló, y entonces me picó... ¡Malo!

Ufff, que me olvidaba, Hace una semana estuvimos de convivencias y lo pasé super guai, la comida estaba buena, jugábamos todo el rato y dormíamos en literas. Y muy importante, estaba María y a veces me daba la mano.


Soy Adriana, que siempre me dejan para la última, no sé por qué, pero bueno, yo os contaré que estoy siempre contenta, aunque si alguna cosa no me gusta, pues me pongo a llorar para que entiendan lo que quiero y lo que no quiero. Ya sé decir cosas, y pronto hablaré muy bien, seguro. Nos hemos cambiado a vivir a otra casa. Lo que me gusta mucho de la casa nueva, es que podemos salir por la puerta del patio a un parque pequeño, pero que tiene columpios y el tobogán es muy chulo. Yo ya me subo y me tiro sin cogerme de las manos ni nada. Es que creo que ya soy un poco grande. Si no, no iría al cole, que voy cada día igual que Daniel. Solo que él va en un autobús y a mi me llevan caminando. Porque a mí me gusta mucho caminar, bueno, y correr un poco. Me dicen que soy muy atrevida, que soy pequeña, pero eso no me gusta tanto, porque soy un poco grande. Los juguetes de mi hermano me gustan todos, eso es porque soy una niña grande y me gusta que lo entiendan. Hemos estado con los primos que eso me gusta mucho: todos quieren estar conmigo. Creo, que es porque soy grande y puedo jugar con ellos.

Adiós 

2 comentarios:

Auri dijo...

Una emotiva crónica familiar que nos sumerge en el mundo infantil e inocente.¿Quien fuera niño y ver las cosas como ellos. María sabes traducir lo que observas con esa inocencia que ha ellos les sobra.

Maria Naranjo dijo...

Gracias Auri por leer esta crónica que a mí me gusta dejar, sobre todo para la posteridad.