miércoles, 24 de octubre de 2012

CUENTOS DE ALAN... YA ESTAMOS OTRA VEZ CON LOS CUMPLEAÑOS

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El primer día que llegamos a casa celebramos el cumpleaños de papá, que no sé cuantos cumple, porque a mí no me lo han dicho, y mirando las velas tampoco lo sé. Fue una fiesta de verdad, ya que vinieron todos: los titos Alicia y Alex. El tito Rafa y la tita Cris, y los yayos también. Comimos muchas cosas como siempre y después soplamos las velas papá y yo, que me gusta mucho ayudarle. Pero antes de soplar cantamos cumpleaños feliz, porque la verdad es que a mí eso me da mucha alegría. Entonces yo aplaudo, porque eso es lo que me gusta hacer.

Al día siguiente, otra vez al coche y otra vez de vacaciones. Fuimos a una playa muy bonita en Cadaqués. Allí nos esperaban mis amigos Ines y Gonzalo que estaban con sus papás. Ellos están muy grandes, pero quieren jugar conmigo aunque sea más pequeño y lo pasamos la mar de bien. Estuvimos más o menos dos días y jugamos tanto rato que era como otras vacaciones

Después pasamos unos días tranquilos, de esos que vamos al parque por la mañana, (eso cuando mis papis trabajan),  luego subimos y a ¡comer!!! Después duermo un rato en la cuna, en el comedor de los yayos. Así cuando despierto, me levanto y les digo "hola", y ya estoy allí.
Un día fuimos al cumpleaños de mi amiga Ainhoa, que vive en un pueblo que ahora no me acuerdo como se llama, pero que tenemos que ir en coche, no como la casa de los yayos que vamos andando cada día: me lleva mamá o papá. A veces voy en el cochecito, pero otras lo voy empujando que es lo que a mí me gusta.
Cuando llegamos a la fiesta era un sitio chulo. Entonces trajeron un Mikey Mause muy grande y me puse súper contento, porque el Mikey Mause y la Mini me gustan muchísimo. Me puse a correr para cogerlo, pero estaba muy alto como si fuera un globo y no podía. (Igual que el cuento de la luna que Fafa no puede llegar para cogerla).

Había más niños en la fiesta. Ainhoa sé que es amiga mía, y no sé si todos los otros niños que había en la fiesta eran también mis amigos, porque estuvimos todos jugando, y si juegas con niños, es que son primos o amigos.

Después de comer muchas cosas y jugar ya teníamos que irnos.
Creo que se dieron cuenta de cuánto me gustaba el Mikey, porque sin decir nada me lo dieron a mí y me lo llevé a casa. Ainhoa no sabéis lo grande que está. Os acordais que os decía que era muy guapa, bueno, pues ahora, todavía está más guapa.

Un día estuvimos todos en casa de la tita Alicia. Me estuve bañando en la piscina mucho rato, cogí flores para mamá y ella se puso muy contenta. También papá estuvo alegre porque le ayudé a arreglar el huevo. Él se puso perdido de grasa y yo también por ayudarle, aunque un poco menos. Estuvimos comiendo al lado de la piscina y después me bañé otra vez. Lo pasé súper bien. Estaba en la piscina papá y el yayo, entonces me iba desde lejos de uno a otro nadando, más o menos.

El fin de semana pasado fue un no parar: el sábado estuvimos en una fiesta. Creo que era también un cumpleaños. No entiendo cómo hay tantos cumpleaños, parece que cada día alguien cumpla años, si sabéis como es eso decírmelo a ver si lo entiendo. Era de la mamá de Nina y Hugo, que también son mis amigos. Allí jugamos mucho. Todo el rato iba detrás de Nina y le decía: Nina, Nina, para que jugara conmigo, porque había muchos más niños y parece que ella tenía que jugar con todos.

En el parque del tren hemos encontrado dos caracoles. los he visto yo primero y he dicho al yayo: mira, hay caracoles, entonces los hemos cogido con mucho cuidado para que no se rompan y los hemos llevado a casa, les hemos puesto en una caja de cartón con agujeros para que fueran las ventanas. Cada día les ponemos lechuga y col para comer y creo que están contentos. Otro día iremos a buscar más caracoles para que sean amigos.

No sé si os he contado que tenemos unos cuentos muy bonitos: tienen personas, una granja con animales, el granjero, la granjera y sus niños. También tienen un burro y al lado de la casa hay árboles y pintamos el tronco marrón, luego pintamos las hojas verdes, y están ¡muy bonitaaaas!!! Hay también pegatinas de animales: el elefante marino, el burro, el loro, el pavo real, bueno hay muchos más que os contaré otro día. Lo que hacemos es poner a los animales juntos de amigos: el cerdito con la oveja, el burro con el elefante marino, el pato con el pavo real. Lo que os he contado es verdad, pero hago otra cosa que la yaya no quiere. Cuando están  los animales juntos de amigos, entonces en cuanto la yaya se descuida, los arranco con la uña y los pongo en otro sitio, otras veces los rompo y voy y le digo: Yaya, el gallo roto, y ella dice. ¿Y quien lo ha roto? Y digo : Alan. Ella dice que está mal y que si me gustaría que me rompieran a mí. Pero sé que a mí no me van a romper porque no soy una pegatina.

Todos los animales son mucho más bonitos después de pintarlos. Cuando termino, pongo todos los lápices en una caja con la punta para arriba para que no se rompan. Eso parece que está bien.

Por la mañana después de la papilla y por la tarde después de la merienda vemos un ratito los dibujos animados. Ahora los que más me gustan son el Mic, los trenes, el Thomas y els seus amics, aunque no los hacen casi nunca. También me gustan unos que le dicen a una niña: Lusi, a dormir, y después una girafa la baja para que sus amigos animales le cuenten un cuento. Luego la sube otra vez a su cuarto y se acuesta en su cama. Otros dibujos que me gustan son: Dora la exploradora, que también hace días que no los puedo ver. Cuando llevamos un ratito viendo los dibujos ellos se van a dormir y ya no hay más dibujos.

Cuando bajo al parque por la mañana con el yayo, siempre encuentro a algunos amigos: El Juan, el Paco, el Faustino, pero estos son grandes, pero también hay pequeños como yo: el Nacho y el Nico, el Rafa y el Rubén y muchos más que ahora no me acuerdo. Hoy he jugado con un niño que está muchas veces con su yaya. Pero no habla nunca y así no me entero de nada, si me quiere dejar los juguetes, o si no me los deja. Y a su yaya tampoco la entiendo. No sé como dicen las palabras, porque mi yaya tampoco los entiende. Pero hoy le hemos dicho: vente  Raúl a jugar a la casita, (porque éste es el Raúl), entonces se ha llevado los cochecitos y hemos jugado un rato. Él le daba a mi yaya los coches para jugar y ella los llevaba por una carretera de madera, y él se reía y le daba los coches todo el rato. Mañana me bajaré mis juguetes y si baja jugaré con él y se los dejaré..
Bona nit
Alan
 

3 comentarios:

Sol dijo...

Cómo me gusta leer tus aventuras, siempre tienes cosas bonitas que decir.
Un besito grande Alan.
Un abrazo para todos

Anónimo dijo...

Los cuentos de Alan son fantásticos.
Te felicito Alan de la suerte que tienes.
Un besito

melek dijo...

Que simpaticas son las historias de Alan. Te felicito.
Maria intento enviarte un correo y no me deja como te dije así que te lo pongo aquí, como no es nada comprometedor ahí va....

Ayer llamé al señor Jose Mª, hable con la mujer porque el no se podía poner porque estaba conduciendo, hoy le volveré a llamar como me dijo su mujer. Pipo te está buscando el video y en cuanto lo encuentre te lo envio. Ya te ire informando de los acontecimientos.
Un saludo,
Mª Angeles
Mi correo es este:
angelesangeles1967@hotmail.com