domingo, 16 de octubre de 2016

PEQUEÑEZ... DE FRANCISCO QUINTANA

laringa.net

Hay que despertar mucho
antes de que salten las alarmas,
cuando el insomnio aún no es pesadilla.

Tras un cielo estrellado

se agolpan los enigmas,
que apenas nos preocupan por sentirlos lejanos
a nuestro cotidiano mundo
cargado de problemas.

A veces, las miradas nos obligan

y no podemos detener su curso programado.
Frente a los integrados y apocalípticos,
necesitamos más silencio
para encontrar la clave de los propios fracasos.
La Humanidad nos urge soluciones más justas
hacia un mundo mejor, de fraternidad cósmica.

Mientras contemplas expectante la bóveda celeste,

intensamente azul, de una noche extremeña
y tratas de buscar sentido a una estrella fugaz,
acaso te preguntes
en cuanto afán inútil nos embarca la vida.

Francisco Quintana Carrasco

4 comentarios:

Maria Naranjo dijo...

Ante la barbarie y la sin razón que existe en el mundo, nos preguntamos a menudo ¿Qué puedo hacer yo? y miramos a esa bóveda celeste, y deseamos navegar como una ola en el espacio, para intuir los problemas que plantean los humanos con menos dolor.
Nuestro granito de arena, por minúsculo que sea, debe aflorar al espacio, y encontrarse con otros pequeños granos de arena hasta que consigamos una playa serena.

sergio jimenez dijo...

Hola, soy Laura, la nieta de Isabel! Le he leido a mi abuela tu poema y nos ha gustado mucho! No dejéis de escribir! Un beso!

sergio jimenez dijo...

Hola, soy Laura, la nieta de Isabel! Le he leido a mi abuela tu poema y nos ha gustado mucho! No dejéis de escribir! Un beso!

Maria Naranjo dijo...

Me he alegrado mucho de saber de Isabel. Cómo está? le tengo que llamar cuando tenga un momento libre para que me cuente cosas. Gracias Laura por tus palabras. Sabes, tu nombre es el más bonito del mundo.
Besos para las dos