jueves, 2 de abril de 2020

CUENTOS DE DANIEL, NICO, TEO Y ADRIANA...

                                                                 es. aliexpres.com
Soy Daniel


Ahora los días son muy raros. Antes, me levantaba y me iba a la guardería. Al principio no me gustaba nada. Pero poco a poco me acostumbré y en poco tiempo me gustó jugar con los niños de mi guardería. Por eso ahora los hecho de menos. Ahora como tengo a mi hermana por lo menos tengo una niña, aunque con ella todavía no puedo jugar. Cuando sea un poco más grande ya jugaremos y lo pasaremos bien en mi casa, o en el parque... Mi hermana es muy bonita, le gusta mucho que la cojan en brazos y le digan cosas, aunque no sé yo si las entiende. Sigo viendo estos días a la padrina y al padrí, aunque no veo a los titos ni a mis primos. Un día que era el cumpleaños del yayo, estuvimos en una granja los yayos, los titos, los primos y nosotros que ya somos cuatro en la familia. Estuvimos viendo a todos los animales, con lo que a mí me gusta verlos y si puedo tocarlos. Del poni me acuerdo porque ya lo había visto otros días y me había subido. También a las vacas. Entramos en la casita de los conejos que no se mueven de la jaula. Los cerdos huelen mal, pero no pasa nada porque es una granja. Vimos a unos patos muy chulos que hay a la entrada en un lago pequeño. Sobre todo lo pasé muy bien porque estábamos todos los primos, hasta Adriana vino con nosotros con lo pequeña que es. Aunque no sé si ella se entera, o si vería los patos, o las gallinas. Cuando sea un poco más grande le contaré todas las cosas de los animales que yo sé, también la enseñaré a jugar y así podré jugar con alguien. Mis padres juegan conmigo, pero no es lo mismo, porque cuando voy a Barberá y están todos mis primos lo paso super bien.
Una cosa que me gusta mucho, es ayudar a mis padres a hacer de comer, también me gusta ayudarles para hacer la limpieza.

Daniel

Yo soy Nico

Es muy raro lo que pasa, pero yo no sé lo que es. porque ahora no vamos al parque, no vamos a la guardería y estamos todo el día metidos en mi casa, y yo me aburro y a veces hasta me dan ganas de llorar. Un día me dio fiebre y no me encontraba bien. Otro día tenía fiebre papá y tuvo me meterse en la cama. Otro día Teo tenía fiebre. Lucas tenía un día la cara hinchada y tuvo que ir al médico. Yo creo que nos pasaba por estar siempre en casa y no salir. La única que está siempre bien es mi madre. Creo que ella es muy fuerte y por eso no le da fiebre.
Lo único bueno que hacemos es salir a la calle cuando son las ocho de la noche. Todo el mundo sale a la ventana o al balcón a aplaudir, dicen mis padres que aplaudimos a los médicos y a las enfermeras por que nos cuidan. Pero nosotros tocamos la guitarra, la trompeta y un silbato que hace mucho ruido. Nos ponemos a bailar y a tocar y la verdad es que es la fiesta del día, porque no hacemos nada más. Bueno, también pintamos con pinturas, con lápices y con rotuladores, y también vemos un rato la tele. A mí, lo que me gusta muchísimo es el móvil, que me pongo series y así pasaría las horas. Pero no me dejan y eso es un royo. No podemos hacer nada.
No sé cuando vamos a ir a la guardería y al parque, porque ya tengo muchas ganas. Que no sé que es esa tontería de estar siempre en mi casa. A veces mi hermano y yo, cogemos la mochila y nos vamos para la calle. Bueno queremos irnos, pero la verdad es que no nos dejan.
Cuando nos dejen os lo cuento.
Pero ahora que lo pienso, tampoco vemos a la yaya Pepita, ni a los yayos y tampoco a los primos. creo que he escuchado una palabra que era parecida a una corona de cuando es tu cumpleaños y te la ponen en la cabeza para cantarte cumpleaños feliz. Pero eso no puede ser, porque para los cumpleaños nos juntamos todos , y ahora no nos juntamos con nadie.
Pues vaya rollo.

Nico


Yo soy Teo: no sé lo que pasa, no sé por qué ahora no nos llevan al parque, ni siquiera abajo a jugar un rato a las pistas de baloncesto.
Menos mal que yo me busco faena y así me divierto un rato: cojo el bote de limpiar y un trapo y limpio las sillas, la mesa, el lavabo, la bañera, vaya todo lo que haya que limpiar. Después de comer, me subo en el taburete y friego los platos. Ahora pasamos más tiempo en la bañera, porque no tenemos tanta prisa, ya que estamos todo el día en casa los cinco. Mi madre nos hace una comida muy rica cada día. Antes comíamos en la guardería cada día, menos el fin de semana, pero ahora, que no sé por qué comemos en casa, y merendamos, y cenamos. Por la mañana también desde luego, todo en casa. Menos mal que tenemos casa.
Una cosa buena es cuando llega la noche y salimos al balcón, toda la gente salen a su balcón para aplaudir, nosotros tocamos nuestros instrumentos y bailamos y todo eso. Papá toca su guitarra, porque nosotros tenemos todos una guitarra, menos mamá, que creo que ya tiene bastante con nosotros. 
Ahora no vamos a casa de la yaya Pepita, ni vamos a la casa de los yayos ni a ver a Alan e Irene. Tampoco vemos al primo Daniel, y sobre todo a la pequeñita Adriana, que es una bebe preciosa.
Yo ya tengo ganas de ir como antes a muchos sitios.
Pero de todas formas, yo no me aburro nunca. Esta noche saldremos otra vez al balcón y bailaremos, y tocaremos algún instrumento, porque tenemos muchos: también tambor, pandereta y como os he dicho antes guitarra. A Nico le gusta mucho tocar la guitarra y cantar. Lucas, nos cuenta unos cuentos muy chulos y nos quedamos sin movernos en el sofá mientras él los cuenta.

Teo.

Soy Adriana, como soy muy pequeña, se creen todos que no me entero de nada. Pero sí me entero. He pasado muchos días con mamá, mi hermano iba a la guardería y volvía por la tarde, después llegaba papá, y ya estábamos todos. La padrina y el padrí venían muchos días y yo me ponía muy contenta. Porque a mí me gusta mucho toda mi familia. Y yo creo que también les gusto a ellos. Ahora mi mamá se va muchos días, se va un rato pero vuelve siempre y cuando llega me pongo loca de alegría. Cuando llega el papá me pongo conteeeenta contenta. El otro día me cogió en brazos mi hermano, al principio me asusté un poco, pero enseguida me di cuenta que no me tiraría al suelo. Daniel va un poco a su bola y se pone a jugar y se olvida que una hermana que le mira y está esperando que se ponga a jugar con ella. Será, porque todavía no puedo ponerme de pie ni jugar ni nada. Bueno, cuando me dicen cosas, intento decir palabras, y lo intento de verdad, pero mi lengua todavía debe ser pequeña y por eso seguro que no puedo hablar todavía. Mi cabeza de todas formas está atenta para pronunciar las palabras que escucho decir a los demás. Bueno, yo estoy aprendiendo mucho y no tardaré en decir algunas palabras, supongo que al principio diré las más sencillas, y después iré diciéndolas todas. Ufff, que ganas tengo.

Adriana

1 comentario:

Anónimo dijo...

Estar con estos personajes, debe ser una fiesta.