por una anciana encorvada,
cubierta toda de canas
buscando siempre en la nada.
Diles que soy una nube
que persiguiendo una estrella,
recorrió ya mil caminos
buscando siempre tu huella.
Diles que soy como el agua
que al brotar ya de la fuente,
persigue siempre el caudal;
antes acaricia el río
y luego busca la mar.
Diles que soy aquel brote
que espera la primavera,
para envuelta en mil aromas
ascender hasta tu vera.
Diles que tengo un deseo
que vivo y muero por él,
que a tu lado quiero estar
para fundirme en tu esencia
por toda la eternidad.
Diles que mi sonrisa
inventada cada día,
es la tuya que me inspira
tornándose melodía.
No dejes que la memoria
nunca marchite la huella,
ni difumine el perfil
del amor con más grandeza
que nunca pudo existir.
Diles que soy una estrella
que necesita tu luz,
y un puñadito de tierra
que, esperando tu semilla
ama, ríe y sueña.
María

3 comentarios:
Aquí bordas el poema porque lo que te mueve a engrandecerlo es ese gran amor incondicional que te brota de dentro alumbrado por esa estrella.
Lo dices tan bien Auri.
Qué ajetreo tenemos en las redes, ya no da el día para más.
Este poema me atraviesa hasta llegar a mi corazón.
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