La mañana se quedó sin luz,
se fundieron todas
las bombillas,
se heló el agua de
la fuente
y lloraron
lágrimas de resina
todos los árboles
del parque.
Se alejaron los
ecos y todo quedó
a oscuras. Un
rumor de frases
acunó el silencio en un espacio
vacío.
Nada más pude
regalarte
si no eran mis
horas, todos
mis días, y cada
uno de mis
pensamientos.
Espero la luz ante
mi ventana
viendo pasar el
tiempo, lento,
agonizante,
buscando el color
en los espejos,
mirando cómo
caen las hojas, en
este invierno
largo.
Las tardes
languidecen mientras
yo espero, pero,
¿qué espero?
Tal vez ver
cometas en el cielo,
o mirar los trenes
que se fueron.
las palabras se me
escapan,
se emborronan las
historias
y me envuelve el
polvo de la calle.
No hay un
escondite donde meterme,
el amanecer se
esconde, la noche
es la reina, y yo
quiero ser un soplo
de viento.
María

2 comentarios:
Precioso poema. Se va la luz y en tinieblas no se encuentra nada que tenias porque la que tú buscas se la ha llevado.
Gracias Auri, es agradable encontrarnos en un lugar bastante íntimo.
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