viernes, 29 de mayo de 2020

LA MAÑANA...

                                                                  La luz son tus ojos


La mañana se quedó sin luz,
se fundieron todas las bombillas,
se heló el agua de la fuente
y lloraron lágrimas de resina
todos los árboles del parque.

Se alejaron los ecos y todo quedó
a oscuras. Un rumor de frases
acunó el silencio en un espacio
vacío.

Nada más pude regalarte
si no eran mis horas, todos
mis días, y cada uno de mis
pensamientos.

Espero la luz ante mi ventana
viendo pasar el tiempo, lento,
agonizante, buscando el color
en los espejos, mirando cómo
caen las hojas, en este invierno
largo.

Las tardes languidecen mientras
yo espero, pero, ¿qué espero?
Tal vez ver cometas en el cielo,
o mirar los trenes que se fueron.

 No encuentro libros adecuados,
las palabras se me escapan,
se emborronan las historias
y me envuelve el polvo de la calle.

No hay un escondite donde meterme,
el amanecer se esconde, la noche
es la reina, y yo quiero ser un soplo
de viento.

María

2 comentarios:

Auri dijo...

Precioso poema. Se va la luz y en tinieblas no se encuentra nada que tenias porque la que tú buscas se la ha llevado.

Maria Naranjo dijo...

Gracias Auri, es agradable encontrarnos en un lugar bastante íntimo.