Marcharme con el tren que pasa,
cuando su silbo cita a mi descanso
en la callada noche,
es el eco cansino de mis dudas.
Kilómetros de insomnio
sublevan la quietud.
Discos fáciles me invitan:
velocidad sin límites,
rasantes rebeladas,
alturas sin medidas,
pero, el amor..., ajeno a la carrera.
¿Adonde ir si la vida es un retorno?
Me quedaré despierto hasta que llegue el alba
y pueda descubrir
mi agitación de fugas y regresos.
Extraño pasajero,
con el recuerdo a cuestas,
inventaré otro viaje
repleto de ilusiones
para que el tren se lleve mi tristeza.
Francisco Quintana

1 comentario:
¿Dónde estará ese tren que se lleve las tristezas? ¿Dónde encontraremos la paz verdadera y un feliz encuentro?
Tal vez, solo podamos encontrarlo el la pluma de un gran poeta. este que hoy nos regala su poema.
Gracias Francisco, por compartir con nosotros tus hermosos versos.
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