martes, 2 de marzo de 2021

UN SIGLO DE VIDA... DE FRANCISCO QUINTANA...

                                                                flores para una madre


Qué inmensa soledad

este desierto de melancolía,

sus tórridas arenas desangrándose.

Que no escucharemos, madre, la dulzura

de nuestros nombres por tus labios;

que no tengamos tus caricias

arrebatando miedos en las noches sin luna,

ni el consuelo adecuado

en situaciones tormentosas

de imposible rescate.

Porque estás y no estás

en tu lecho de espera

que vamos vigilando;

y, a intervalos de angustia,

extraños son tus hijos para ti.

 

Belleza antigua sigues siendo, que aún

conserva la tersura en delicada piel,

y esa fragancia de lo inmarcesible

que el azote del tiempo

socaba inútilmente.

 

Tu vida es ya murmullo de río amortecido

que fue torrente un día

(con aluviones trágicos)

y en sus aguas bañamos nuestros sueños.

Cuando te preguntamos quiénes somos,

con atención nos miras

y te esfuerzas...,

y nos sigues mirando;

qué tristeza derramas con gesto resignado,

como de honda disculpa

por no reconocernos.

 

Tu llama va apagándose lentamente;

mas cuando te besamos

(aun medio dormida)

qué pronto nos respondes con tu amor

y devuelves, con creces, los besos recibidos.

Lección indescriptible de sencillez inédita.

 Igual que viajan pensamientos

cada noche de vuelos desvelados,

estos versos también acudirán a ti,

a tu cansado sueño,

salvando los obstáculos distantes

y serán brisa fresca

en la monotonía de tus días clonados.

 

Y acariciamos, todavía,

la esperanza

de un intervalo lúcido,

en el postrer momento

de las horas prestadas.

 

Será tu despedida amable,

entonces,

tierna alegría azul,

como canto de alondra que viaja al infinito.

 

Francisco Quintana


1 comentario:

Maria Naranjo dijo...

El sentimiento hacia una madre, se desvela auténtico en este poema de Francisco Quintana. Un poeta en verdad auténtico que sabe manejar las palabras, llamar a cada cosa por su nombre. Más que la belleza, sus versos buscan la autenticidad, las historias que circulan en este, nuestro valle, que a veces es de lágrimas.
Felicidades, y gracias por un mundo de cosas.