Veintidós sombras se alejan
ya camino de la
gloria,
que buscando un
nuevo mundo
se adentraron bajo
el sol.
Muchas veces me pregunto
cómo serían sus
vidas,
para adentrarse en
el mar
donde a veces no
hay salida.
¿Quién fue que los
engaño?
¿Quién susurró en
sus oídos
esa tierra
prometida
entre la espuma
disuelta?
Alguien les robó
la luz
antes de su
nacimiento,
en aquellas
tierras secas
que solo se
escucha el viento.
Allí no encuentran
progreso,
solo pobreza y hastío,
y viven mirando al
mar
con el alma y los
sentidos.
A veces las bombas
silban,
el miedo acecha
traidor,
las familias
destruidas
con su mirada
perdida.
Se me rompe el
corazón
cuando inclinan la
rodilla,
cuando besan
nuestro suelo
con miradas de
alegría.
aquellas barcazas
viejas
los arrojan mar
adentro
y a veces,
bastantes veces,
allí terminan sus
vidas.
Son jóvenes
valerosos
con ganas de
trabajar,
buscando una vida nueva
una tierra que
explorar.
Son mujeres
destruidas,
son mujeres
valerosas
que llevan en sus
cabezas
un estigma de
incertezas.
Este mundo
corrompido
que solo importa
el poder,
ese que lo
impregna todo
y nadie quiere
entender.
Cada cual en su
guarida
mientras se mira
el ombligo.
Que nos quejamos
por todo
sin importar el
vecino.
cuando los veo en
pateras,
como ganado a la
feria
sin más techo que
el olvido.
María

2 comentarios:
Un sentimiento solidario que te mueve al amor a tus semejantes, expresas en tu poema las vicisitudes
que pasan estas personas y hay en ti un gran deseo de paz.
Gracias Auri, cierto que duele el dolor del mundo sin poderlo remediar.
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