enamorando. me
EL SILENCIO
Fue silencio de despedida
bajo aquel cielo de amenaza.
Fría fue tu marcha
sin casi girar la cabeza
a la que fue nuestra casa.
Los dos, los labios sellados,
los dos, la frente arrugada
solo el gemido del viento
que por nosotros hablaba.
La casa se quedó en silencio.
Se derritió la nieve,
lloraron las montañas.
Se oscureció la campiña
el prado perdió su verde capa.
el sol poniente nos dio la espalda.
Fui a mirarme en aquel arroyo claro
que mi rostro dibujaba,
como si yo no fuera yo
como si no poseyera alma.
Quise escribirte en una carta,
lo mucho que te extrañaba.
Y la pluma sin tinta enmudeció,
la escribí con mis lágrimas.
Aquel fue un año triste y extraño.
Fría y vacía se encontraba la casa.
La verja emitió un sonido.
¿O era yo que suspiraba?
Auri.

2 comentarios:
Siempre es triste el adiós. Pero a veces necesario.
Buen poema Auri
Gracias Maria. Ya que no nos vemos, nuestros encuentros literarios nos unen una vez más.
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