jueves, 17 de junio de 2010

LAURA...LIBRO


fotoreal
UNAS SECUENCIAS DEL LIBRO DE LAURA.

LE HABÍA DESCRITO A LAURA ANTERIORMENTE UNA HISTORIA ALGO TRISTE. AUNQUE EN REALIDAD TAMPOCO FUE ESTA TAN ALEGRE.


Yo buscaba en mi recuerdo alguna historia que lograra hacerla sonreír de nuevo. Le contaba cómo nos reuníamos por la tarde para jugar con mis amigas y mis primas, entre las que estaba María Jesús: ella poseía unos ojos azul claro como el cielo. De pequeña vivía sola con su abuela. María, su encantadora y joven madre, de cabellos rubios como el oro, intentaba en Barcelona encontrar un buen trabajo y establecer un cálido hogar para compartir con su hija. Tenía un padre lejos, muy lejos, apartado siempre del calor del hogar, separado por el océano y podría decirse que por el mundo entero. Vivía en aquella parte de América a la que tantos españoles emigraron en aquel tiempo.

En el sur de California había fundado otra familia. Posiblemente había sucedido lo que tantas veces ocurre, malas influencias tal vez, poco carácter quizás, encuentros desafortunados que en ocasiones malogran la vida de algunos seres. Difícil es saberlo, aunque yo al menos pensaba que no había sido falta de cariño lo que había separado a los padres de María Jesús. Pero todo estaba roto y la herida no dejaba de estar abierta.
A pesar de las presiones para que no sintiera aquel afecto, a María Jesús el recuerdo de su padre le hacía latir más de prisa el corazón.
Olga era otra de mis amigas. Un sincero afecto nos unía a ambas familias. Sobre todo con Vicente el hermano mayor, y con Olga. Las desavenencias conyugales, lograron barrer parte de la alegría de su niñez.


A veces Olga, se negaba a salir a jugar por no dejar sola a su madre. En ocasiones sólo existía tristeza y temor en ella. Cuando la familia se perdía en un mar de confusiones, cuando el cariño y la comprensión se desvanecían en el aire y el mal humor ocupaba todas las horas, cuando el ambiente se espesaba haciéndose irrespirable, los días se tornaban interminables y la alegría se escapaba por las rendijas de puertas y ventanas.

Ani se llamaba otra de mis amigas, nuestras casas estaban a tiro de piedra. En el sur hace mucho frío en invierno, un frío seco que hiela los huesos y a veces produce sabañones hasta en las orejas. Sin embargo los lazos de amistad suelen ser muy cálidos, como las noches tibias, gracias al oro llameante que ardía en las chimeneas. Así era el afecto que unía a nuestras familias.

Angustias, la madre de Ani, era una mujer alegre y con un sentido del humor chispeante. Hacia ella teníamos una deuda eterna de gratitud por un hecho ocurrido durante la infancia de mi hermano Pedro. Un día, cuando él debía tener unos dos años, estaba jugando en la calle con otro niño algo mayor que él. Al lado mismo, junto a una casa en construcción, habían depositado los albañiles una vagoneta completamente llena de agua.

Los niños jugaban alrededor sin que nadie advirtiera el peligro, pero aquel depósito de agua los cubría por completo.

Sin que nadie lo advirtiera el otro niño, inconsciente debido a su corta edad, lanzó a mi hermano de un empujón al agua.

No habrían bastado más que unos minutos para que Pedro se ahogara, sin posibilidad siquiera de gritar con lo pequeño que era. Pero allí estaba Angustias, como un milagro, como el ángel de la guarda del que siempre habíamos oído hablar cuando eramos pequeños.

No estaba demasiado cerca, pero aún y asi, a lo lejos percibió algo extraño.

Se acercaba con dos cubos de agua a rebosar, procedente de un canal que cruzaba el pueblo y abastecía de agua a todo el barrio.

Angustias, como si de pronto cobrara una fuerza repentina, soltó los cubos precipitadamente, que rodaron por el suelo, y casi volando llegó en un instante al lugar del suceso, sacó sin vacilar a mi hermano que, muy asustado lloraba desconsoladamente, aunque por fortuna, nada le había ocurrido.

DESPUÉS DEL RELATO "LA ALEGRÍA DE VIVIR", OS MUESTRO ESTOS CORTOS RELATOS, QUE NO ME CABE DUDA, SERÁN MUY PARECIDOS A MUCHOS OTROS QUE VOSOTROS DEBÉIS CONOCER.


ENTONCES SE ENTIENDE MUY BIEN LA IMPORTANCIA QUE TIENE ESTA FORMA DE VIVIR, LA CUAL DEBEMOS PERSEGUIR CON TODOS LOS RECURSOS A NUESTRO ALCANCE.

Cuidaros mucho.
María

5 comentarios:

Mary dijo...

Esta es una entrada un poco especial para mi,pues con ella descubro un poquito mas a una persona que desde hace casi un año aparecio en mi vida y por ello doy gracias todos los dias.

Un beso muy fuerte Maria GRACIAS¡!

Te quiero.

Olga dijo...

María, han sido muchas veces las que he releído estas páginas del libro LAURA.

En ellas encuentro tantas sensaciones vividas y compartidas,que me hacen retroceder en el tiempo y darme cuenta de que la verdadera amistad y el cariño sincero y tierno permanecerá eternamente.


Por mi parte sigue intacto.
¡Que tiempos tan hermosos los vividos entre tantas amigas!

Me alegro mucho de habernos reencontrado.

Saluditos.

Sol dijo...

Como me gustan estas cosas del pueblo, de las amigas, de las calles y me recuerda cuando yo jugaba de pequeña.

Estoy leyendo uno de los libros reconmendados en el rincón del libro, ya os contaré, no dejeis de hacerlo porque estoy haciendo una agenda, ya que me fio de vuestro buen gusto.
Sol
Mil besitos compis

Luis dijo...

Hoy me he alegrado de nuevo al encontrar la sonrisa divina de Laura desde esa ventana desde la que nos mira. Gracias Laura por regalarnos tu mirada de esperanza.

En el rincón del libro, hoy tengo que recomendar uno del premio novel de literatura que nos ha dejado.
"LEVANTADO DEL SUELO"
En este sobre todo habla de la miseria, del hambre y de la injusticia. No se le ha querido demasiado en su tierra por decir las verdades, esas que tan crudamente el escritos sabía hacer llegar a los lectores.
Saludos.
Luis

Asun dijo...

Ya sabes que me encanta com escribes. Y esa foto de Laura, me gusta, especialmente y no se porqué. Un abrazo, María.