jueves, 14 de enero de 2021

 

 

                                                                         muhimu.es


Me fascina el árbol quieto
entre el amanecer y el rocío,
su calma, el fruto maduro
y esa espera sin sueño.

Y miro el mundo inquieto,

convulso, envenenado,
el odio en las mentes,
los campos sembrados de gentes buenas,
sin comida, sin esperanza.

Los niños perdidos que nadie busca,

sin familia, sin hogar.
La razón grita entre el clamor de las bombas.
Desparramados por el suelo quedan
seres, ilusiones, derechos, amor ya perdido.

¿Qué le ocurre a la humanidad?, ¿para qué?

se pregunta el árbol.

Yo miro el sol radiante y respiro

el aliento del árbol, quiero alcanzar su quietud,
su paz.
Me hago la ilusión que la humanidad ya casi entiende,
que el aire ya es limpio
que las mentes se aquietan, 
que el temporal ya es historia.
Doy gracias a la vida y el árbol sonríe.

María

2 comentarios:

Auri dijo...

Palabras de solaridad que embellecen todo. El sufrimiento y el caos te preocupan, porque es imposible que tu alma comprensiva no lo advierta y así lo refleja tu gran corazón.

Maria Naranjo dijo...

Una pena, que en vez de mandar algunas mentes deformadas, no estuvieran en el poder seres sensibles, personas persiguiendo la injusticia. Yo creo, que la igualdad entre todos los seres humanos sería una realidad. Pero, nosotras, solo podemos plasmar, aunque sean fantasías para calmar un dolor latente.
Gracias Auri.