Me fascina el árbol
quieto
entre el amanecer y
el rocío,
su calma, el fruto
maduro
y esa espera sin
sueño.
Y miro el mundo inquieto,
convulso, envenenado,
el odio en las mentes,
los campos sembrados
de gentes buenas,
sin comida, sin
esperanza.
Los niños perdidos que nadie busca,
sin familia, sin
hogar.
La razón grita entre
el clamor de las bombas.
Desparramados por el
suelo quedan
seres, ilusiones,
derechos, amor ya perdido.
¿Qué le ocurre a la humanidad?, ¿para qué?
se pregunta el árbol.
Yo miro el sol radiante y respiro
el aliento del árbol,
quiero alcanzar su quietud,
su paz.
Me hago la ilusión
que la humanidad ya casi entiende,
que el aire ya es
limpio
que las mentes se
aquietan,
que el temporal ya es
historia.
Doy gracias a la vida
y el árbol sonríe.
María

2 comentarios:
Palabras de solaridad que embellecen todo. El sufrimiento y el caos te preocupan, porque es imposible que tu alma comprensiva no lo advierta y así lo refleja tu gran corazón.
Una pena, que en vez de mandar algunas mentes deformadas, no estuvieran en el poder seres sensibles, personas persiguiendo la injusticia. Yo creo, que la igualdad entre todos los seres humanos sería una realidad. Pero, nosotras, solo podemos plasmar, aunque sean fantasías para calmar un dolor latente.
Gracias Auri.
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